miércoles, 11 de febrero de 2026

Respirar

¿Nunca habéis tenido el pensamiento de "necesito un respiro"? Pero un respiro de la vida en general. Querer huir. Querer ese puto pensadero de Harry Potter que he mencionado más de una vez. Uno avanza. Uno se va quitando pensamientos que no lo dejan dormir o que le provocan una ansiedad constante. Pero da igual. Vienen más. Porque, ¿para qué estar tranquilo?

Hubo una vez en mi vida, no hace mucho, que tenía factores de estrés y ansiedad por todas partes. Nada en mi vida estaba bien. Pero nada. Luego, se fueron resolviendo algunos de ellos. Pero otros seguían y siguen ahí de forma perenne. A veces siento que mi vida es como el Jenga. Da igual que quites una pieza ultra complicada y consigas colocarla. En el siguiente turno, te tocará otra. Y quizás peor que la anterior.

Y creo que lo que necesito es eso. Un respiro. Respirar. Sanar. Y no soy el único, eso lo tengo clarisimo. Hay cosas que se debieron sanar en su momento. Pero, como siempre, voy tarde al darme cuenta. Mi mente no funciona como me gustaría. No entiendo las cosas como me gustaría o como le gustaría a la gente. Y es muy frustrante. Ver tan claro algo y que la gente no lo vea. Y tú lo explicas. Lo intentas de todas las formas posibles. Pero siguen sin entenderlo. Al igual que me pasa a mí, ojo. Hay cosas que no entiendo. Siempre necesito saber el por qué de las cosas. No saberlo o no entenderlo, me crea una gran frustración que acaba en ansiedad. Aunque para qué engañarme. Vivo en una ansiedad constante. Es como tener siempre una radio encendida. A veces tendrás el volúmen tan alto que te reventará un tímpano. Y otras tan leve que ni lo escuchas. Hasta incluso parece apagada. Pero no, es una vil mentira. 

Perdón por la falta de coherencia y saltos de tema hoy. Pero así funciona mi cabeza. Es como ayer. Estaba tumbado en la cama con Ana. Como me dolía brutalmente la cabeza, me estaba dando un masaje por la frente cuello y demás para relajarme. Pese a tener todo el cuerpo relajado, mi mente estaba funcionado a full. De un lado para otro. Gritando. Con mil pensamientos que se pisaban unos a otros. Que colapsaban. Ruido. Mucho ruido. 

En fin, tormentas mentales aparte, intento tomarme la vida de otro modo. Ser menos... Yo, algunas veces. Y de disfrutar de la gente que me rodea. Debería hacer esto último más a menudo. Y dar gracias, supongo. 

Hasta más ver. 

domingo, 18 de enero de 2026

Y llegaron los 34

A ver cómo empiezo esto... Llegó mi cumpleaños. 34 añazos ya. Y en fin...

2025 ha sido uno de mis peores años emocionalmente hablando. He tenido muchísimas rachas de ansiedad y de tensión alta (aunque ahí sigo. Pero bueno). Pero he aprendido mucho. A quererme. A valorarme. A darme la importancia que merezco. He conocido a gente maravillosa. A mi gente de mierda (todos sabéis quienes sois. Tenéis un huequito en mi corazón).

A veces siento que no puedo más. Que no merezco nada. Que no siento alegría o que no merezco sentirla. Pero 2025 terminó con algo que no esperaba. Para bien 😅. Y sí, estoy hablando de ella. Sin esperarlo. Sin buscarlo. Apareció ella. Aún no me lo creo. No sé ni por qué la situación es así pero... Soy feliz. 

Gracias a mi gente de Aventuras de Mierda he descubierto mi pasión por el senderismo. Por hacer el cabra subiendo montañas pasando calor o muriéndome de frío 😂. Pero no los cambio por nadie.

He perdido gente por el camino. Otros se han quedado y otros tantos se han sumado. A todos, os quiero. Os agradezco de verdad que me tengáis presente en vuestras vidas. Que me demostréis lo que os importo. Lo que me queréis.

Hoy en la ruta que hemos tenido, me han dado la sorpresa de (así por la cara) cantarme cumpleaños feliz, traerse una botella de cava y darme un regalito (orquestado por ella ♥️). Una cajita con notas dentro. En esos papelitos, me dejaron mensajes que han conseguido hacerme llorar de alegría. No son simples papelitos. Son vida. Son energías para seguir adelante. Lo son todo.

Perdón por enrollarme pero... Creo que la ocasión lo merecía. No todos los días cumple uno 34 años 😅.

2026. ¡Prepárate que vengo fuerte!

Hasta más ver

jueves, 31 de julio de 2025

Brave New World

Desde mayo no escribo nada. Debería haberlo hecho para vaciar un poco la mente de tooodo lo que me ha ido ocurriendo estos meses. Pero no me salía. No me salía escribir ni una palabra. Me he tragado muchos sentimientos. Muchas palabras. Muchos gritos. Y muchos silencios... Pero, pese a todo, aquí sigo.

Pensé sinceramente que, después de 2015, no iba a pasar por una época oscura a ese nivel en mi vida. De hecho no lo ha sido. Ha sido... Diferente. Pero a la vez similar. Lo que tengo claro es que la ansiedad que he pasado estos meses, NUNCA la he tenido. El necesitar la tv encendida cada noche para ocupar mi mente con otra cosa y poder dormir. La necesidad de estar siempre ocupado para no ser tragado por mis pensamientos. El dolor en el pecho que me ahogaba... Nunca jamás me había sentido así. Pero no todo dura para siempre. Ni lo bueno ni lo malo.

Y, a día de hoy, puedo dormir. Río de forma sincera. Estoy más... Feliz. Sí. Puedo usar esa palabra sin miedo a mentir. Ya sea a los demás o a mí mismo. Creo que era peor mentirme a mí mismo. La gente que me rodeaba, que me conocía, sabían perfectamente cómo estaba. Era yo el que no asumía mi situación. Quizás por miedo a caer en un pozo y no saber salir. Pero, por suerte, tengo a mucha gente alrededor que me quiere. Que me apoya. Que, pese a todo, siguen ahí. No dejándome desfallecer.

Y, por supuesto, mi gente de mierda. Sí, lo sé. Dicho así queda horrible. Pero mi gente de Aventuras de Mierda me han dado la vida. Y me la siguen dando. Gracias a ellos, he conocido (y sigo conociendo) a gente maravillosa. He hecho (y también sigo haciendo) cosas que nunca en mi vida había hecho. Quizás entre semana duermo menos de lo que debería. Sobretodo si no veo la hora porque me quitan el reloj y se lo guardan en el bolso para que no vea lo tarde que es y me vaya. Pero hay noches que he pasado que no las cambiaría por nada.

Tengo muchos pensamientos que siguen golpeando con fuerza mi cabeza. Tengo sentimientos que me presionan el pecho. Y tengo gritos y silencios que obstruyen mi garganta. Pero, pese a todo, estoy bien. Soy más feliz que hace dos meses. Y voy a pelear porque sea así. Necesito paz mental. Tranquilidad emocional. Siempre ha sido lo único que he pedido. Y voy a luchar por conseguirlo y mantenerlo. 

Prometo pasarme por aquí un poco más a menudo. No diré la frecuencia porque, a fin de cuentas, me conozco. 

Hasta más ver. 

viernes, 2 de mayo de 2025

Dar por hecho

¿Creéis que damos demasiado las cosas por hecho? Incluso a las personas. Frases. Miradas... La mayoría de veces sí, se acierta. Pero, precisamente por dar las cosas por hecho, nos confiamos.

"¿Para qué voy a estudiar? Si voy a suspender". Por lo tanto, no estudias y, efectivamente, suspendes.
"¿Para qué voy a ir? Si nunca hablo con nadie". Te quedas en casa y no sociabilizas. No das la oportunidad. Y lo dice un autista, ojo. Hablo con conocimiento de causa.
"Claro, tú qué vas a decir". Cuando te pregunta esa persona si la ves guapa o derivados. Aquí se invalida la opinión de la persona a la que se le pregunta. Porque claro, qué va a decir.

Pues así con muchos ejemplos. Y me paro un momento a hablar de que, también, damos por hecho a las personas. Damos por hecho que siempre van a estar ahí. Damos por hecho que van a decir X o Y. Damos por hecho que, hagamos lo que hagamos y digamos lo que digamos, van a estar ahí. No se van a ir a ninguna parte. Pero... ¿Y si se van? ¿Y si esa persona ya se cansa de que la den por hecho? De que cualquier persona le diga palabras bonitas a alguien, y ése alguien las valore MIL VECES MÁS que cuando se lo ha dicho esa persona dada por hecho. Menospreciamos muchas veces a la gente que está en nuestra vida porque damos por hecho que SIEMPRE van a estar. Y, cuando no lo están, nos enfadamos con esa persona. "¿Cómo se atreve?". Pues ése es el problema. El valor que le damos a las personas y a las cosas.

No podemos ir por la vida dando por hecho las cosas y a las personas. No siempre van a ser así las cosas. Blanco o negro. A veces, hay gris. Y no pasa nada. Miremos a nuestro alrededor. Peleemos por la vida. Valoremos todo y a todos los que nos rodean. Porque puede que ya no podamos algún día. Puede que nos perdamos muchas cosas por dar por hecho otras. Que no vivamos cosas maravillosas por dar por hecho tonterías. Que perdamos a personas por dar por hecho que siempre van a estar ahí. No valoramos su cariño. Sus palabras de afecto. Su amor incluso. 

Hay que mirar bien a nuestro alrededor porque, a veces, ya es tarde. 

Hasta más ver. 

martes, 18 de marzo de 2025

Keep calm and tómate una valeriana o dos

Una vez usé esto para hablarle a mi otro yo. Ése que sentía como encargado de mi vida cuando yo no podía más. También hablé con Rabia. Esta vez, toca hablar con Ansiedad.

- Siempre estás ahí. Más alta o más baja. Pero estás ahí. No me gusta.

+ No le gusto a nadie. Pero es lo que hay. Yo tampoco elijo aparecer. Me invocais cual demonio en un rito satánico.

- Buen símil. Me gusta. ¿Sabes cómo te defino en mi vida?

+ Iluminame.

- Como una habitación desordenada. Llena de cajas y trastos por todos lados y una radio sonando a todo volumen. Pero, no la encuentras. Ni si quiera eres capaz de identificar lo que suena. Si son voces, música o son interferencias.

+ Me gusta esa comparación. Igual es más acertada o más... Visual.

- Pues eso. El caso es que me canso de no entender lo que suena por la radio. Acepto que no la encuentre, pese a que me toque los huevos. Pero mínimo saber lo que suena. Igual entonces no me afectarías tanto.

+ Igual volver a terapia te agudizaria el oído. ¿No lo has pensao?

- Lo peor de todo es que pensé que ya estaba bien. Que no necesitaba ya la terapia. Pero esas dos noches en Madrid... Ése sentimiento que me dañaba por dentro... Encendió las alarmas. Y ahora pues te noto más fuerte. Me gustaría poder entenderte. Te acepto como parte de mi ser. Pero quisiera entenderte para, por lo menos, aliviar un poco la presión en el pecho. Lo gracioso es que desde fuera nadie lo nota. Bueno, si. Alguien si. Pero en general no. Supongo que cada uno es intenso a su manera y a mí me ha tocado serlo de forma interna.

+ Igual la terapia te ayuda a entenderme. Sé que a veces complico la vida, pero si quieres puedes verme como una señal del cuerpo cuando algo no anda bien.

- Precisamente tú eres lo que provoca que la cosa no ande bien. No me dejas dormir. O me despiertas. O haces que no quiera estar ni en mi casa. Ojalá funcione, pero hasta el mes que viene no puedo ir de nuevo a terapia.

+ Pues a ver si hay suerte y podemos entendernos. Te diría ya nos veremos pero, me quedo aquí. Al menos durante un tiempo.

- Si, ya. Lo sé. 

domingo, 2 de marzo de 2025

¿Lo harías?

Piensa en algo que ocurrió en el pasado. Eso que hiciste o te hicieron. Puede que en algo que te hiciera daño, muchísimo. La cosa es: si te dieran la opción de volver al pasado y modificar ese hecho para que nunca ocurriera... ¿Lo harías? Medita bien la respuesta porque no es fácil. Vas, lo cambias. Y, ¿luego qué?

Tengo el pensamiento de que todo lo que ocurre en nuestra vida, ocurre por algo. Nos cambia. Nos mejora o empeora. Pero, a fin de cuentas, no seríamos los mismos si no hubieran ocurrido esos actos. No hay acto sin consecuencia, por decirlo de alguna forma.

Lo que quiero decir es que, es lógico que nos gustaría cambiar cosas de nuestra vida. De nuestro pasado. Pero, sin todo lo vivido, no seríamos quiénes somos hoy. Ya sean cosas malas, buenas, reguleras... Nos han hecho como somos ahora. Y hemos superado mucho para llegar hasta aquí. Hemos aprendido de lo ocurrido. De los errores. De las victorias. Porque sí, la vida es una mierda. Pero también es aprendizaje. Puede que a veces debamos aprender a base de hostias. Pero nadie nos dijo nunca que iba a ser fácil. Y quien lo haga, es que no sabe nada de vivir.

Vive. Aprende. Coge aire cuando lo necesites y demuéstrale a la vida que, si has llegado hasta aquí. Puedes con todo. No necesitamos volver al pasado para cambiar las cosas. Por mucho que nos gustaría. Porque, sin ése algo, sin ese aprendizaje, no estaríamos aquí hoy en día. 

Y tú, ¿lo harías? 

lunes, 18 de noviembre de 2024

Orden

Es curioso lo que relaja ver una estancia ordenada. Piensas que no, que no molesta ese desorden. Pero ves todo en su sitio. Que hay huecos. Que no está todo encima de todo. Y respiras y sientes paz. Así de fácil debería ser ordenar los pensamientos, ¿cierto?

Entrar en tu cabeza. Ver todo lo que está patas arriba (porque lo está). Ser capaz de ordenar todo y sentir esa paz. Esa tranquilidad de que hay espacio. De que los pensamientos no se están amontonando unos encima de otros. Sentir ruido en la cabeza. Como si, debajo de toda esa mierda, hubiera una radio sonando a todo lo que da, sin identificar siquiera qué música suena y no tuvieras las narices de encontrarla y apagarla. O al menos bajarle el volúmen.

Es algo realmente molesto. No ser capaz ni de saber qué coño suena. Hay días en los que parece que se ha caído un cojin encima y opaca el sonido un poco. Ahí se respira algo de paz. No mucha, no vaya a ser que me acostumbre.

Últimamente siento eso. Que tengo mucho desorden mental. Que no soy capaz de ordenar esas cajas que hay por no saber etiquetarlas (entiéndase el símil). Si lo supiera, quizás podría encontrar también el camino a esa radio y bajar el volúmen de los huevos. Pero bueno, me conformo con ser consciente de ése desorden. Es un consuelo de mierda. Pero creo que sería peor no ser consciente de ello.
Pero en cuanto encuentre esa radio, la mando al carajo muy fuerte. 

Ha sido una entrada extraña. Pero al menos así sabéis cómo tengo la chota. 

Hasta más ver.